Guías · GUÍA PRÁCTICA
Cómo escribir un prompt visual que puedas ajustar
Una estructura breve para convertir una idea suelta en decisiones que puedes revisar una por una.
No necesitas llenar el prompt de adjetivos. Empieza por la intención de la imagen y añade solo las decisiones que ayuden a dirigirla.
1. Define para qué es la imagen
Antes del estilo, anota el uso: retrato, portada, fondo, foto de producto o escena. El uso determina el encuadre y el espacio que hace falta.
2. Describe el sujeto y la acción
Nombra quién o qué aparece y qué está haciendo. “Una taza de cerámica junto a una ventana” ofrece una escena más clara que “foto bonita y estética”.
3. Escoge encuadre y luz
Añade una decisión de cámara y una de luz. Por ejemplo: plano medio y luz lateral difusa. Si el resultado no te convence, sabrás qué cambiar.
4. Limita color y ambiente
Dos colores dominantes o una referencia de atmósfera suelen bastar. Si acumulas “cinematográfico, vintage, dreamy, editorial”, la dirección se vuelve ambigua.
5. Itera una variable cada vez
Conserva el prompt base y cambia solo la luz o el encuadre. Así comparas con intención en lugar de empezar de cero.
Plantilla para copiar
Crea [tipo de imagen] de [sujeto y acción]. Encuadre [plano/ángulo]. Luz [fuente y dirección]. Fondo [lugar y detalle]. Paleta [colores]. Mantén [prioridad]; evita [problema concreto].

